La Patria Valparaiso page 7

LA PATRIA

VALPARAÍSO, OCTUBRE 18 DE 1872.

ECOS DEL DÍA.

 

 

Casi completamente organizado ya el directorio de la sociedad de auxilios y propaganda a favor de Cuba, concebida por el coronel Godoi y aprobada por meeting que celebró el 4° aniversario de la independencia cubana, es interés del país el éxito completo de esa asociación, y podemos y debemos ocuparnos de la revolución de Cuba como de un negocio de importancia nacional. Por eso, y no cohibidos ya por la indiferencia pública, vamos desde hoy a seguir paso a paso el desarrollo de los sucesos que han de devolver a América latina uno de sus miembros más útiles.
La revolución de Cuba prospera. En el Oriente de la isla, centro y núcleo de la revolución, los independientes dominan con absoluto dominio. En el Camagüey, los españoles no tienen otra posición segura que la de Puerto-Príncipe, ciudad-capital de aquel distrito. En Cinco-Villas, los revolucionarios son más fuertes cada día. En el distrito occidental, centro del poder español, cuya capital es la de la isla (la Habana), los independientes no pueden hacer más de lo que hacen: despoblar el terreno dirigiéndose a la emigración o al campo de la revolución. Si tuvieran fuerzas suficientes para organizar un ataque general contra la Habana, los independientes serían en un día dueños de la isla, porque no hay en toda ella un solo criollo, un solo isleño, un solo cubano que no sea partidario de la independencia y que no coadyuvara a la acción de los revolucionarios armados. Pero siendo la Habana una de las plazas más fuertes del mundo, teniendo en ella los inmensos recursos militares de que disponen los españoles; ocupándole más de cincuenta mil voluntarios y casi cincuenta mil soldados veteranos; guardado el puerto por casi toda la armada de España y siendo extranjera y comerciante una gran parte de la población, la toma de la Habana es una de las dificultades más insuperables que pueda ofrecerse a los independientes, que si son muchos, pues que son todos los nativos de la isla, no tienen los medios indispensables para intentar una empresa tan difícil.
Pero no es sólo la fuerza lo que constituye el nervio de la guerra: el dinero, desde Montecuculli hasta estos tiempos, es la primera, la segudna y la tercera razón de la guerra, y el dinero empieza a faltar a los españoles. El banco de la Habana, institución monopolista que a fuerza de monopolio y privilegios, combinados con exacciones y espoliaciones repugnantes, ha podido hasta hoy secundar al gobierno de la metrópoli, se ha declarado ya impotente para hacer rostro a las exigencias cada vez más imperiosas de la guerra. El gobierno español, que no puede disponer de un solo escudo y que no puede prescindir de buscarlos para continuar sosteniendo su caduco poder en la Isla, ha inventado cien arbitrios que han dado en el suelo con la fortuna cubana. Ahora quiere contar con la fortuna de los españoles de Cuba, y ha intentado un empréstito que, agotada como está la riqueza confiscada a los cubanos, recaería todo entero sobre capitales españoles a dos de sus colegas para reclamar en la corte de España contra ese empréstito.
Este hecho es de suma trascendencia. Significa dos cosas: 1. que el gobierno metropolitano y el colonial no tienen recursos para continuar la guerra: 2. que los capitalistas españoles de Cuba no tienen confianza en el éxito de la guerra, pues no se atreven a especular con ella.
Si el capital americano tuviera la cautela que muestra el español, y operando en sentido inverso se comprometiera en operaciones favorables a la independencia de Cuba, y suminstrara a la agencia general de Nueva York (que es el representante oficial del gobierno cubano independiente en los Estados Unidos) los recursos que necesitan los indepedientes para dar un golpe definitivo, es indudable que el capital americano haría un negocio, haciendo de paso un beneficio a América.
El éxito de la revolución de Cuba es una mera cuestión de dinero: si se suministra, Cuba será muy pronto independiente. — Así lo vemos nosotros en las noticias que tenemos, y así nos lo prueba en su última comunicación el agente oficial de la revolución en Nueva York.— No ha podido, pues, ser más oportuna la creación de la asociación de recursos en favor de Cuba, y no podría el centro directivo de ella dar mayor gloria a Chile que el servicio y la gloria que habría en hacer dinero de las simpatías y en convertir en una operación mercantil la adhesión los que aman a Cuba por ser chilenos y de los que se interesarían en su independencia por haber comprometido en ella algún dinero.

LA PATRIA.

VALPARAÍSO, OCTUBRE 16 DE 1872.

ECOS DEL DÍA.

 

Se puede construir un ferrocarril trasandino, y los señores Cl4rk y Cía. lo han probado en la solicitud que han dirigido al gobierno y que hemos publicado en nuestras columnas. Se debe construir ese ferrocarril trasandino, y es lo que vamos a tratar de demostrar.
Chile necesita urgentemente poblar su territorio despoblado, ponerse en inmediata comunicación con el mundo que está al otro lado de los Andes, modificar por la mezcla de población sus condiciones sociales; modificar por la comunicación intelectual su carácter, completarse orgánica y moralmente por la población y la expansión.
Insuficientes como son los medios actuales de comunicación; distante como por ellos están de la corriente de emigración y de ideas que nace en Europa para modificarse en América y Oceanía, Chile no puede abrir su territorio a la población europea que emigra ni puede abrir su espíritu a las ideas del mundo. A la inmigración se oponen la distancia, los altos precios del viaje, la ignorancia en que está Europa de esta tierra bella, buena, hospitalaria, culta. A la expansión del espíritu chileno, se oponen la distancia, el aislamiento, el encogimiento del país en sí mismo, el recogimiento del carácter nacional, que solo de sus propias cualidades y defectos se alimenta, que solo de ellos podrá alimentarse y en ellos tendrá que estacionarse hasta que el choque, producido por la expansión, determine en el espíritu chileno luchas morales, combates intelectuales, crisis de carácter, cambio de ideas, dilatación de horizontes que hoy no pueden existir.
En las sociedades como en los individuos, la vida tiene desarrollos fatales, que ningún esfuerzo puede anticipar en tanto que no se dé el conjunto de condiciones y circunstancias que la determinan. Chile se ha desarrollado tanto y tan armónicamente como era posible, dada su edad, dada su población, dado el carácter, el espírirtu, la inteligencia y las facultades del país. Es necesario que se desarrolle más, que se fortalezca más, que progrese más, que se perfeccione más, porque cabe más desarrollo, más fuerza, más progreso, más perfeccionamiento en su vida física y moral. Pero para conseguirlo, es necesario que se den las circunstancias convenientes. La vida física de Chile es incompleta, porque es muy incompleta su población. La vida moral e intelectual de Chile es insuficiente, porque empieza y acaba en sí misma, sin recibir ni dar i influencias exteriores. Nosotros creemos que las necesidades, física y moral, son subsidiarias, y pensamos que si Chile consiguiera poblar por una inmigración constante de su territorio despoblado y ponerse en relaciones expansivas con el mundo por medios de comunicaciones más rápidas, más fáciles y más continuas, se darían por sí mismas condiciones orgánicas y espirituales que se necesitan para mayor desarrollo, progreso y perfección, y sucederían todas estas cosas: que la propiedad se subdividiría; que el trabajo personal recobraría su absoluta dignidad; que el ingenio industrial se multiplicaría; que las industrias pequeñas basadas en el trabajo, podrían competir con las grandes industrias, basadas en el capital; que el espíritu industrial, diseminado en todo el territorio y animando todas las comarcas, sería fianza de orden y de libertad como sucede donde quiera que la industria redime de la esclavitud al jornalero, como sucede allí donde el interés egoísta de unos cuantos industriales poderosos abate el carácter del obrero y crea la pasividad social, funesto síntoma de perversiones económicas y políticas que se traducen torpemente por sistemas de bienestar y de progreso, cuando denuncian un profundo malestar y un retroceso.
Esos, que serían los resultados materiales, no serían los únicos ni más importantes. Con ellos, y al par de ellos, se darían otros resultados, los morales, los intelectuales, los que más inmediatamente se referirían al porvernir histórico del país.

Una corriente de inmigración entre dos pueblos, es corriente de ideas entre dos inteligencias: una corriente de inmigración entre dos continentes, es corriente de juicios entre dos civilizaciones. Todo inmigrante es un agente de modificación y es una modificada; modificada por las ideas, las costumbres, las opiniones, los recuerdos, la vida moral e intelectual que trae; es modificado por las ideas, las costumbres, las opiniones, los recuerdos, la vida moral intelectual que lleva. Por medio de él, dos pueblos, dos caracteres nacionales, dos civilizaciones, dos vidas sociales se conocen, se estiman, se ligan, se aproximan. Aproximarse es completarse. Puéblense de agricultores extranjeros esos campos, de trabajadores extranjeros eoso puertos, de industriales extranjeros esos talleres, de patriotas de adopción esta patria, y nuestra vida física, moral, intelectual, social, industrial y comercial se completará con la vida de los países a quienes, por medio de sus hijos, hospedemos.
El ferrocarril trasandino, que facilitará a la inmigración de hombres, de ideas, de productos, de vida exterior, puede hacer ese inmenso beneficio. Facilitarle los recursos necesarios para hacerlo, es facilitar al país las condiciones que necesita para proseguir en su desarrollo físico, moral, intelectual.
Los estadistas latino-americanos, que han hecho grandes bienes a América latina cuando han luchado contra la barbarie, que estaba en nuestra educación, en nuestra desploblación, en nuestras preocupaciones, se han esforzado más de lo que era necesario, porque han comprendido menos que debieran el fin universalista de la civilización americana.
Sirvan a ese fin, abriendo el territorio, el espíritu y el corazón americano a todos los conductores de progreso, de paz, de libertad, y facilitarán su tarea.
Conductor de progreso, de paz, de libertad es el ferrocarril trasandino, porque será conductor de nuevos hombres, de nuevas ideas, de nueva vida. Ábransele el territorio, el espíritu, el corazón de Chile.

LA PATRIA.

VALPARAÍSO, OCTUBRE 12 DE 1872.

ECOS DEL DÍA.

 

Se han publicado las notas cambiadas entre el plenipotenciario de Chile en Bolivia y el ministro de relaciones exteriores de aquella y república. Esas notas disipan toda duda, desvanecen todo temor del r7 rompimiento, destruyen todos los castillos en el aire que los perpetuos enemigos de América latina, el egoísmo y la barbarie, habían fabricado ya sobre la base arenisca de un conflicto dipolomático. No, gracias a la razón americana! Chile y Bolivia no romperán las negociaciones entabladas por el tratado, las relaciones establecidas por la naturaleza, los lazos que la geografía y el interés hacen cada día más indisolubles.
Cumpliendo con su embarozoso deber, el señor Lindsay se había dirigido al señor Corral para pedirle, en nombre del gobierno de Chile, el retiro del señor Bustillo. Sin prejuzgar el asunto, y siendo tan cauto con el honor de su funcionario como con el de Bolivia, el señor Corral calló su opinión sobre el suceso que produjo la retirada del plenipotenciario boliviano, y, complaciéndose en las explicaciones que de él le había dado confidencialmente el señor Lindsay, le noticiaba que el retiro por este pedido había sido anticipadamente, y por carta del mismo señor Bustillo, mandada a éste. Oblata causa, efecto inútil. Si la causa del telegrafiado rompimiento entre Bolivia y Chile era el retiro del señor Bustillo y ese retiro era anterior a la despedida diplomática y en esa despedida no ha puesto el gobierno de Chile el más leve fermento de animadversión contra Bolivia, es inútil que una y otra república se acometan, y es seguro que el riesgo ya corrido de romper relaciones necesarias hará cada vez más prudentes, más deferentes, más delicadas las mutuas relaciones de los dos países. Celebremos este resultado, que honra el juicio y la perspicacia del gobierno boliviano.

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Aun cuando no es imperioso el deber que vamos a cumplir en este instante, pues hay hechos cuyo carácter excluyen todo deber, queremos protestar contra las acerbas pasiones que han dado ayer una página siniestra a la historia parlamentaria del país. Se han pronunciado en el parlamento, se han manifestado en el recinto de las leyes, palabras y pasiones que tienen cerradas las puertas de todos los lugares en donde la razón fija su tienda. Las violencias de la palabra no son fuerzas para la verdad. La violencia de los actos no son prueba de razón en quien la ejerce. Los rencores personales no son aumento de razón para quien les atribuye el poder que solo tiene la justica. Dentro del parlamento, la dignidad del país está vinculada en cada uno de sus representantes. Fuera del parlamento, los representantes del país siguen teniendo su representación moral. Palabras violentas en la sesión, actos violentos fuera de ella, violentan la dignidad del país. El representante de un pueblo tiene obligación de ser lo que el pueblo, representado: expresión de un estado avanzado de civilización.

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La reunión celebrada en honor de Cuba fue un continuo estallido de entusiasmo. Si en todas las capitales de la república se hiciera iguales manifestaciones y tuvieran, como tendrían, el mismo carácter y la misma fervorosa adhesión a la causa americana hoy personificada heroicamente por la mártir Cuba, se habría ; demostrado lo que todos presentimos: que Chile es siempre fiel a las ideas que la hicieron independiente; que no hay chileno para quien la independencia de las Antillas no sea un deseo natural e instintivo; que si Chile no hace por Cuba mucho más de lo que hace, cuanto debe y cuanto puede, es porque, consagrada al trabajo como está, y no solicitada por nadie para ocuparse de otros, se ocupa de sí misma, hasta que la hacen pensar y recordar que es necesario ocuparse de los otros.
Además de ese resultado, dio otro igualmente fecundo la reunión.
El digno coronel Godoi concibió el noble proyecto de utilizar el entusiasmo del país, y formuló en bases precisas el deber de Chile: crear una asociación en favor de Cuba; ligar a todo el país en asociaciones parciales que tengan por fin el socorro de Cuba; hacer excursiones mensuales para acudir a la isla menesterosa de recursos; comprometerse a procurar el concurso de los congresos y los gobiernos de América latina en favor de Cuba.
Aun cuando el proyecto del digno coronel era obra exclusivamente suya, era deseo de todos los que hablaron y de todos los reunidos.
El general Prado, en un discurso viril, enérgico, acentuado, lleno de sentimientos generosos, de rasgos de político perspicaz, de relámpagos de sentimiento americano, se quejó de la actitud de América latina en presencia de Cuba martirizada, y condenó esa actitud, y reclamó hechos, auxilios materiales, servicios prácticos a Cuba.
Santiago Estrada, en un discurso tan breve como bello, tan expresivo como decidido, pidió menos palabras y más hechos; más asociaciones y menos simpatías a la española.
El señor B. Vicuña Mackenna, forzado a hablar por el público, pidió también los recursos materiales que faltan a Cuba, que Chile puede darle.
Cuantos asistieron a la celebración del 4° aniversario de Cuba, salieron del Club más contentos de sí mismos y de su patria que habían ido, y todos, concurrentes del sexo débil y del sexo fuerte, se acostumbraron a aclamar la naciente república de las Antillas, gritando una y cien veces: “Viva Cuba! viva Puerto Rico! viva las Antillas!”

LA PATRIA.

VALPARAÍSO, OCTUBRE 10 de 1872.

Aniversario de Cuba.

 

 

Es 10 de octubre de 1872, y hace cuatro años que nació en América latina un nuevo auxiliar de sus trabajos y progreso, una nueva república, un nuevo defensor del derecho americano.
Importa poco que la guerra entre la isla oprimida y la metrópoli opresora continúe desangrando todavía a la naciente nación, incendiando sus campos, aniquilando sus tesoros. La isla ha probado que su revolución es más fuerte que la contra revolución, y España, a pesar de sus esfuerzos, los más cuantiosos que jamás ha hecho, está demostrando su impotencia.
En los tiempos cínicos, cuando solo es verdad la realidad palpable y no hay acatado otro derecho que el suficientemente fuerte para hacerse respetar, la lógica de la historia ha querido que ! el derecho de los débiles, la justicia de las causas degradadas triunfen por sí mismos, y Cuba, la explotada, la oprimida, la esclavizada, la encadenada, se ha visto sola en el momento de la redención.y yace sola en los ásperos días de su heroísmo, y tendrá que triunfar sola. Pero la absoluta soledad en que la dejan, lejos de disminuir, aumenta su fuerza. Auxiliada, tal vez habría vencido ya: pero’habrían vencido con ella sus auxiliares. Único auxiliar suyo la justicia, la justicia será quien triunfe, ella es la que está triunfando, y así se rehará el juicio de estos tiempos y así se vigorizará en el espíritu de América la fe casi perdida en el derecho.
Si la Providencia interviene en la historia, en los cambios, en las crisis, en los cataclismos de los pueblos, y Cuba es mártir porque es designio providencial probar en ella la eficacia virtual de la justicia, el desamparo de Cuba es una lección, es un ejemplo y será mañana, cuando triunfado, la demostración definitiva del aforismo histórico que enardece la fe de los que creen en el derecho y .excusa la criminal indiferencia de los egoístas: “Las causas justas no sucumben.”
Hasta ahora, el aforismo ha sido verdad en todas partes y está siendo realidad en Cuba.
La isla desventurada, no resolvió a sucumbir o a emanciparse en el día memorable que hoy conmemoramos con reverencia. CARLOS MANUE DE CÉSPEDES, AGUILERA, FIGUEREDO, MARMOL, AGRAMONTE, los CAVADA, SALVADOR CISNEROS y otros hombres más oscuros que la muerte o el triunfo han hecho ilustres, realizaron en la mañana del día 10 de octubre de 1868 el pensamiento que todos los grandes patriotas, desde AGÜERO a NARCISO LÓPEZ, desde HEREDIA hasta PLACIDO, desde JOSÉ DE LA LUZ CABALLERO hasta BETANCOÜRT, habían consagrado con el patíbulo, acalorado con sus cantos y sus persecusiones, imbuido con su ejemplo y sus lecciones en el alma de las generaciones libres que sucedían a las generaciones de esclavos.
Céspedes, Aguilera y Figueredo en el distrito oriental de la Isla, Mármol y los Cava en Santiago de Cuba y en las Cinco Villas, Cisneros y Agrámente en Camagüei; Morales Lemus y el círculo político por excelencia de la isla, estaban de acuerdo para efectuar un levantamiento general de la isla en el mes de noviembre. Pero los revolucionarios de Oriente, acosados por denuncios, delaciones y persecuciones, no pudieron aguardar a sus compañeros de centro y occidente, y, forzados a abandonar su empresa o arriesgarla, prefirierion arriesgarla.
Yara es una comarca de la isla, intermedia entre las ciudades de Santiago, Puerto Príncipe y Bayamo. En esa comarca está situada la DEMAJAGUA, una hacienda de caña y de café, perteneciente a Céspedes. De esa hacienda salieron, bajo el mando de Céspedes, de Aguilera y Figueredo, los 300 hombres que hoy se han convertido en 30,000 combatientes.
La sorpresa de los cubanos fue tan grande como la indignación de los españoles, y tan pronta como la resolución que éstos tomaron para sofocar la rebelión fue la actitud de toda la isla para favorecerla. Los españoles, que estaban organizados en formidables cuerpos de voluntarios empezaron su horrenda obra, en tanto que, empezando la suya salvadora, los patriotas aprontaron recursos, los mandaron a Nueva York, y comenzaron la serie de expediciones armadas que han alimentado la revolución.

La isla se dividió, geográficamente, en dos partes; la ocupada por la revolución, que cada alzamiento parcial de distrito aumentaba, y la ocupada por la contra-revolución o por el ejército y voluntairos españoles; políticamente, la isla, que siempre había estado dividida en españoles y cubanos, se dividió desde entonces en voluntarios, que son los españoles que defienden la integridad nacional deshonrando con sus infames atrocidades a su patria, y los laborantes, que son los cubanos, los norte y sud-americanos, los chinos y hasta los españoles honrados que laboran por la independencia de la isla. Toda ella ha estado desde aquel primer ; día de las Antillas, en continua combustión. En los campos de batalla, los revolucionarios y el ejército español se combatían en guerra de guerrillas y en acciones campales. En las ciudades ocupadas por los voluntarios, éstos y los laborantes, españoles y cubanos se hacían una guerra encañizada, que ha llevado al patíbulo a centenares de cubanos indefensos y ha dado el poder, el gobierno y la representación directa de la metrópoli a los voluntarios. En tanto que los cubanos ricos emigraban a Nueva York, en donde se estableció con el nombre de Junta cubana y puerto-riqueña, un centro de propaganda y de auxilios; en tanto que de esa junta partían para Cuba las expediciones militares que han sostenido la revolución; en tanto que de esto se sancionaba en sus frecuentes triunfos y se vigorizaba por el aumento de revolucionarios que de todos los extremos de la isla y de Puerto Rico y de Santo Domingo acudían a ella, los laborantes eran la presa de los voluntarios, y en todas las ciudades de la isla y en cada día y en cada hora, moría sacrificado a la venganza de aquellos bárbaros, algún niño que ensartaban en la punta de sus bayonetas, alguna débil mujer que arrancaban de su hogar, algún fuerte varón que al resistirse, moría matando, algún negro sorprendido en el momento de huir para el campo de la revolución, algún chino que intentaba sublevar contra España a sus compañeros de opresión, algún norte- americano que paseaba con los odiados colores de Cuba.
La guerra que en campos y ciudades era desde el primer día, y por parte de los españoles, una guerra de exterminio, ha ido cada día naciéndose más terrible. El gobierno español decretó, a pesar de todas las leyes que le prohiban, la confiscación de los bienes de cubanos, y con los tesoros así robados enviaba incesantemente recursos de guerrra, soldados, buques, que aumentando las pruebas de su impotencia en proporción directa de sus fuerzas, aumentaba también el despecho nacional y la vengativa desesperación de sus soldados y sus voluntarios. Por su parte, la revolución, ya constituida en gobierno regular, con un territorio propio, con una constitución provisional, con un presidente de república, con una cámara de representantes, con una población que diariamente aumentaba la presencia de innumerables familias perseguidas por los españoles, la revolución decretó la guerra de exterminio y el fuero empezó a devorar los campos y las riquezas agrícolas de la isla.
Todo esto lo ha visto América, y no ha dicho una palabra. En América habla todo el mundo, menos el instinto de conservación americana. Abandonada, sin otros auxiliares que sus hijos y unos cuantos puerto-riqueños, venezolanos, dominicanos, colombianos y mejicanos que le han hecho el sacrificio de su reposo o de su vida, la isla heroica ha resistido durante cuatro años sin cejar un palmo, sin ceder un punto, sin flaquear un día, sin perder un momento su esperanza en el triunfo y su confianza en la justicia. Hoy, más fuerte que nunca, segura de no ser vencida, practicando en el campo de la lucha armada las ideas que le han servido de guía y de objetivo. Cuba no necesita para arrojar de su suelo a los epañoles o para formar parte de la congregación de repúblicas americanas, otra cosa que el reconocimiento de su independencia por los Estados Unidos y por los demás estados de América. Con el reconocimento del gobierno federal del Norte, habría desaparecido la hostilidad oficial que, su color de respeto a la ley de las naciones, le ha manifestado Grant y Fish. Con el reconocimento de los estados latino-americanos, Cuba tendrá la fuerza moral que se le niega.

Con o sin reconocimiento. Cuba triunfará; pero triunfará más tarde o más temprano, según se le reconozca o no.
Los pueblos, que son en toda América mucho más lógicos que los gobiernos, han reconocido ya la independencia de Cuba, y estamos seguros de que no hay en Chile quien hoy no se una a nosotros para celebrar con amor, con estusiasmo y con vehemencia el 4° aniversario de la indepedencia cubana, hecho el más glorioso de estos tiempos, porque es el que más dilatará los horizontes del porvenir americano.

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La celebración de la independencia de Cuba será una hermosa fiesta en Santiago. Los participantes embanderarán sus calles; el señor intendente, que hará cuanto pueda, no pondrá obstáculos a esas públicas manifestaciones de regocijo americano, asistirá a la reunión que se verificará en honor de la isla heroica.

Presidirá esa reunión el general Prado, y asistirán a la plataforma los señores Matta, Arteaga Atempaste, Gallo, M. Martínez, y, si accede al ruego que se le ha dirigido, el general Blanco Encalada. Hablararán algunos de los citados caballeros, el señor Estrada, el señor Isaac y el señor Hostos. Los señores Lastarria y Errázuriz (L) tomarán parte honrosa en la función si vuelven a Santiago, de donde están ausentes.

LA PATRIA.

VALPARAÍSO, OCTUBRE 9 DE 1872.

ECOS DEL DÍA.

 

 

Si la Patria de Lima, representante de los intereses vencidos en julio, no hicieran la poco escrupulosa oposición que hace al nuevo gobierno del Perú, sería imposible comprender la actitud en que la colocan sus últimos artículos sobre la cuestión entre Bolivia y Chile.
Pero el diario oposicionista de Lima tiene obligación de combatir de cualquier modo y por medios cualesquiera a la administración Pardo, y no habría oposición más eficaz ni maquiavélica que la intentada por él, si consiguiera hacer pasar ante Chile como opinión pública, como pensamiento oficial, la opinión particular y el pensamiento desautorizado de unos cuantos vencidos descontentos.
No lo conseguirá. En Chile se sabe que el nuevo gobierno del Perú, consagrado exclusivamente al arreglo de la funesta situación interior que le han legado la arbitrariedad, la corrupción y la inmoral prodigalidad de la administación anterior, no puede adoptar otra política exterior que la exigida por el pensamiento liberal y por la misión moralizadora que tiene en el interior; y Chile sabe» que un gobierno para el cual son obligación la libertad, el orden y la economía interiores, no puede buscar en el exterior otra cosa que paz y concordia porque solo con ellas es posible establecer en los negocios nacionales la libertad, el orden y la economía que necesita. La mayor contrariedad que podría sobrevenir al gobierno del Perú sería el verse forzado a tomar parte activa en una contienda internacional. El mensaje leído recientemente por el señor Pardo al congreso del Perú, presenta la situación financiera y económica del país en un estado tan aflictivo, que toda distracción de las fuerzas y recursos postrados de aquella sociedad hacia otro fin que no sea el de reparar los males que lamenta su gobierno, sería una locura, además de ser un peligro. Los mismos que hoy llaman impíamente hacia fuera la atención que debe congrarse al interior, serían entonces los que más acerbamente acusarían al gobierno, los que concitaran contra él la opinión y la indignación del país, burlado en sus esperanzas de orden económico y moral, arrastrado a contiendas exteriores en momentos en que solo para su reorganización interior podía tener interés, fuerza y deseos.
Por dos motivos importaba denunciar la conducta del periódico limeño y demostrar la inutilidad de sus esfuerzos: primero, para expresar prácticamente la idea que tenemos de que hay una opinión pública en América latina que, alcanzando a la vida general de estos pueblos, condena y puede y debe condenar en ellos y en la conducta de sus gobiernos, de sus partidos y su prensa lo que haya de anti-patriótico en ellos; segundo, para tranquilizar el ánimo de los que en Chile ignoren la situación del Perú y atribuyan al gobierno y la opinión de aquel país la hostilidad que demuestran algunos periódicos peruanos, que al atacar a Chile no hacen otra cosa que atacar a la administración Pardo, intentado suscitarle dificultades mayores que las creadas interiormente por los mismos que hoy la combaten ruda e injustamente.

Nosotros no discutiremos con el periódico de Lima el capítulo de acusaciones que presenta contra Chile. La mala fe no se discute, 1 y es mala fe la que plantea en bases arbitrarias y funda en datos caprichosos una cuestión internacional tan difusa, tan compleja, tan oscura y tan mal estudiada como la cuestión de límites que el tratado de 1866 intentó resolver por un acto de mutua condescendencia entre Bolivia y Chile. Pero queremos y debemos protestar, no en nombre de Chile, no ep nuestro propio nombre,sino en nombre del Perú y en nombre de toda América latina, contra la conducta artera y temeraria, anti-racional y anti-americana, de los ! que, en vez de dirigir el espíritu de sus lectores hacia las expansiones fraternales, hacia la paz de hermanos, hacia la intimidad de pueblos amigos y vecinos, se complacen en provocar contra unos los rencores, las susceptibilidades, las envidias, las pasiones protervas de los otros, las desconfianzas de todos contra todos.

LA PATRIA.

VALPARAÍSO OCTUBRE 8 DE 1872.

ECOS DEL DÍA.

 
 

El Ferrocarril nos ha dado una agradabilísima sorpresa. Ha contestado al pesimismo del Mercurio (que, a pesar de ser partidiario de la unión americana, dada de la oportunidad de publicarla hoy), lo que el juicio recto contestará siempre al pesimismo:– “Siempre el ser previsor es oportuno.”
Son tantos los obstáculos que en la actualidad de América latina se oponen a los deseos más fervientes y a los más perspicaces pensamientos, que, así como nos explicamos el pesimismo del Mercurio, nos hubiéramos explicado el del Ferrocarril; que a todos cuales quiera sean sus miras de partido y sus puntos de vista, alcanza generalmente la postración que produce el desencanto! Pero, felizmente, el Ferrocarril no está desencantado, cree en la oportunidad de predicar unión americana, la declara una idea previsora, la alienta como necesidad de porvenir, y probablemente será lógico, pidiendo como nosotros un congreso americano, que si no es la unión americana, es unpaso hacia la unión porque, además de probar la unidad de intereses americanos, probará la posibilidad de armonizarlos por la unión.

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Cuba está de plácemes. Su cuarto aniversario, el día 10 de octubre, será celebrado en Santiago y por Santiago, en Buenos Aires y por Buenos Aires. En Santiago, porque en ese día se verificará una reunión expresamente consagrada a la isla mártir. Por Santiago, porque toda la ciudad tomará parte en la alegría americana.
 
 

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