La Patria Valparaiso page 2

 

LA PATRIA VALPARAÍSO, NOVIEMBRE 22 DE 1872

ECOS DEL DÍA.

 

Ahora que se discute el presupuesto de relaciones exteriores, no es inconveniente, aunque sea ocioso, hacer algunas reflexiones sobre la representación de Chile en el extranjero y en las repúblicas hermanas. Ya en la sesión nocturna del miércoles se habló de esto, al pedir la supresión de las legaciones en Europa.
Por una contradicción que explica la falsa idea que en América latina se tiene de los intereses internacionales de estos pueblos, y por parodiar a Europa, Chile, como las demás repúblicas hermanas, ha cuidado tanto de sus relaciones diplomáticas con las grandes potencias del viejo mundo, como descuidado sus relaciones oficiales
con los pueblos y los gobiernos latino-americanos. A pesar del convencimiento de que nada puede hacer en París, en Berlín, o en Londres un plenipotenciario de Chile, de la Argentina o del Perú, el Perú, la Argentina y Chile, con una tenacidad digna de mejor
designio, acreditan en Europa ministros plenipotenciarios que nada hacen, que nada pueden hacer, porque nada tienen que hacer. Las relaciones de América latina con Europa son meramente comerciales, y por más que se esfuercen los representantes latino- americanos no lograrán jamás que se cuente con ellos para ninguna de las cuestiones que agitan a Europa. Esto es lógico, porque independientemente del desdén que inspiran las nacientes repúblicas latino-americanas a las monarquías decadentes del viejo mundo, los intereses políticos de éstas son tan opuestos a los nuestros, que aun en caso de que se nos concediera el derecho de mezclarnos en ellos, deberíamos rehusar ese derecho. Un ministro plenipotenciario, un encargado de negocios que no tiene negocios de que encargarse ni poder que representar, son una de estas dos cosas: o nulidades ridiculas, o pleito homenaje indecoroso.
Nulidades ridiculas, deben suprimirse; pleito homenaje indecoroso, debe cesar.
En cambio, con todas y cada una de las naciones del continente meridional americano tenemos relaciones geográficas, etnológicas, políticas, de pasado, de presente y porvenir, que no se cultivan, que se descuidan, que se desdeñan. Tanto inútil empeño como se tiene en que Europa nos conozca, se pone en que no nos conozcan los
vecinos, los amigos, los hermanos, y es muy frecuente que, para vengar el desdén injusto de Europa, tratemos con estúpido desdén a América. Ni los pueblos más vecinos se conocen, y Chile, Argentina, Bolivia y Perú tienen recíprocamente unas de otras las ideas más falsas, las opiniones más erróneas.
Ha sido preciso que el señor Santiago Estrada formara parte importante de la legación argentina en Chile, y que escribiera un estudio de minuciosa estadística sobre Chile, y que pusiera en manos de los periodistas chilenos los diarios, las memorias, los
libros que se publican en la República Argentina; ha sido preciso que, apreciando perfectamente los fines de su empleo, dejara las necias reservas de la misteriosa vida diplomática, y tomara parte activa en la vida intelectual y moral de este país, y escribiera y defendiera a su país y escribiera para defender a éste, y se hicera directamente el canjeador de publicaciones oficiales, literaria y científicas de las dos repúblicas, para que nosotros sepamos que la Argentina es un país digno de admiración, para que la Argentina sepa que Chile es una sociedad admirablemente desarrollada. Ha sido preciso que el señor Isaac estuviera encargado por Colombia de los negocios de este país en Chile, para que nosotros conozcamos de referencia la vida, el progreso y los hombres colombianos y para que Colombia aprenda en las memorias del señor Isaac sobre Chile,
a conocer a Chile. Cuando lo que importa a la América latina no es que sus gobiernos se conozcan, sino que se conozcan sus pueblos, y solo con hombres jóvenes, expansivos, entusiastas, que tengan el espíritu americano que ha popularizado a Estrada entre nosotros, pueden estas repúblicas hacer propaganda de sí mismas entre sus hermanas del continente, sería sabio el pensar en utilizar aquí, y para’ ese objeto fructuoso, a los jóvenes que, como Estrada a la Argentina e Isaac a Colombia, dieran a conocer a Chile en todas partes.
Algunas veces los intereses del momento coinciden con los intereses del progreso. Este va matando a la diplomacia (que solo sirve en ambos mundos para ocultar al mundo la verdad), y va haciendo ver la necesidad de basar la representación exterior y las relaciones internacionales de los pueblos en los intereses fundamentales de éstos, no en los de sus gobiernos. ¿Por qué no ha de seguir América latina el consejo del progreso, y por qué, en vez de acreditar costosas, inútiles y a veces peligrosas legaciones, plenipotencias y representaciones ostentosas, no se envían unas a otras las repúblicas, simples encargados de negocios, a los cuales compete ante todo la obligación de dar a conocer el país de donde proceden al a que van, el a que van en el de donde proceden? Esto es mucho más fácil y barato que el costear a espensas del país la vanidad de algún descontento que no quepa en la administración interior; y además de más barato y de más fácil, es más útil. Desembarazados de las formas importunas y de las exterioridades que cohiben, los encargados de negocios pueden mejor que los
plenipotenciarios ponerse en contacto con la sociedad a donde van.
Siendo jóvenes, tendrán el patriotismo por estímulo, la gloria por incentivo, y trabajarán por sí mismos al trabajar por su país. Las legaciones en Europa son inútiles, pero si se insiste en creerlas necesarias, mil veces más eficaz de lo que son, podrían ser
si, previo convenio entre todos los gobiernos latino-americanos, un solo plenipotenciario representara colectivamente a las repúblicas. Acaso entonces, siendo más fácil dirigirse a un solo hombre y representando éste una influencia más respetada que la influencia
mala que hoy tiene de Europa el representante de cualquiera de estos gobiernos, los de Europa se acostumbrarían a considerarnos más.
La memoria de relaciones exteriores probó hace poco que los simples cónsules hacían más servicios a Chile en Europa y en América, que los inaccesibles plenipotenciarios. ¿Por qué los adoradores de los hechos cuando se trata de realizar ideas, no han de seguir la corriente de los hechos que espontáneamente realizan
ideas buenas?
Mientras más se empeña el egoísmo local, que en casi todas las repúblicas latino-americanas determina el progreso material, en encerrarnos en los límites de cada una de las naciones en que estamos divididos, más nos empeñaremos nosotros en sostener que es necesario salir de nosotros mismos. Y pues que de otro modo no podemos, salgamos con nuestros representantes diplomáticos y hagamos de ellos los propagandistas de nuestros adelantos, de nuestras ideas, de nuestros deseos, en vez de hacerlos propagandistas de nuestras desconfianzas, nuestros desdenes insensatos y nuestra injusta animosidad.

 

LA PATRIA. VALPARAÍSO,

SETIEMBRE 14 DE 1872. ECOS DEL DÍA.

 

De todos los pueblos de la tierra, los únicos que tienen cumpleaños son los pueblos que creó el coloniaje. Nacieron, no en el día en que la metrópoli los conquistó, sino en el día glorioso en que, rompiendo la tradición de la conquista, se emanciparon de la metrópoli conquistadora.
Al luchar contra ella y al vencerla, hicieron juez de su causa al porvenir, y en cada aniversario, de su nacimiento, en cada alegría de su aniversario, en cada aumento periódico de su alegría, debe haber la comprobación de un progreso conquistado, de una idea realizada, de un triunfo del porvenir sobre el pasado.
Las fiestas anuales de la patria en cada una de las secciones del continente tienen intrínsecamente ese hondo sentido. Estados Unidos, Méjico, Centro América, Colombia, Venezuela, Perú, Chile, Argentina, etc., celebran sus aniversarios para celebrar su civilización, su crecimento en el progreso político y social, moral e intelectual, su progresiva distancia del punto en que dejaron la vida prestada que forzosamente recibían de la irrisoriamente llamada madre-patria. Se regocijan, cantan el hossanna de la vida nueva, porque los noventa, los sesenta o los cincuenta años que han cumplido, son años de vida propia, años de responsabilidad directa, años de trabajo mental y corporal, años de ciencia aplicada a sus necesidades, de conciencia creciente de su porvenir. En este sentido, nunca han celebrado los hombres, nunca la historia ha bendecido fiestas más humanas.
Pero era necesario hacer trascender la íntima significación de esas fiestas, y no bastaba engalanarse, regocijarse, y vocear y ser felices durante unos cuantos días de expansión: era preciso que la forma de la felicidad correspondiera a la causa de la fecilidad, y como la forma del progreso es el progreso mismo y a él se debe la verdadera transfiguración de estas sociedades, era necesario que hubiera un progreso en el modo de celebrar el nacimiento de estos pueblos al progreso.
Han progresado materialmente, porque han aprendido a utilizar la materia, obligándole a servir a las necesidades de la vida individual y colectiva. Han progresado moralmente, porque el conocimeinto del derecho v el cumplimiento del deber han extendido el goce de la libertad y el imperio de la moral en las costumbres. Han progresado intelectualmente, porque han desarrollado su razón, su imaginación, su ingenio y su gusto por lo bello.
Presentar reunidos todos estos progresos, y decir al mundo: “desde 1810, primer día de la patria chilena, hasta 1872, esto hemos hecho,” “no es solo probar que 62 años de vida independiente significan más que 200 de la vida bestial del coloniaje, sino también que el pueblo que así ha sabido emplear el breve período de su vida propia y así sabe entregarse al placer de recordarlo y bendecirlo, contrae libremente consigo mismo y con el mundo el compromiso de seguir probando que sabe utilizar para el progreso su existencia.
Como Pirren demostraba el movimiento, moviéndose, así demuestran los pueblos el progreso, progresando. Por eso será la exposición de artes e industria la gran fiesta de las fiestas de la patria. En breves momentos, de una ojeada, podrá el observador, al recorrer la exposición, recorrer los progresos realizados. Progreso material, patente en los mil productos de la pequeña y de la grande industria; progreso intelectual manifiesto en las obras de arte y en el gusto creciente de lo bello que demuestran; progreso moral, palpitante en esa civilización de las costumbres que hace complacerse a un pueblo joven en los placeres de la imaginación y de la razón, “allí están. Quien los niegue, niega el movimiento.

Y como niega el movimiento no solo el que predice la inmovilidad sino también el que niega la progresión geométrica del movimiento, es oportuno, necesario y conveniente sacar partido de la prueba práctica, sensible, palpable de progreso que da Chile al celebrar con una exposición el aniversario de su independencia, para decirle que el progreso, como el movimiento, se mantiene, se aumenta y se hace indefinido por su propia virtud y por sus propias leyes; que no es progreso el exclusivo desarrollo de las fuerzas físicas de una sociedad; que no es progreso el adelanto de un pueblo cuando no se comunica al corazón y al pensamiento de ese pueblo el movimiento que se ha impreso a su organismo; que no es progreso el que, satisfecho del bienestar material, viola excépticamente las leyes eternas del espíritu, y en tanto que el estómago social está repleto, deja vacío el corazón de la sociedad, deja hueco el cerebro de un pueblo, deja sin ideal una nación.
Son frecuentes en nuestro tiempo los contrastes que hacen entre sí un gran desarrollo material y un manifiesto estancamiento del espíritu. Ese carácter incompleto del progreso, que hace incompletos a los pueblos europeos, es el más conocido en Sud- América. Es un peligro, y nunca ha sido mejor tiempo para dar el alerta contra él, que hoy, cuando la exposición del progreso de Chile va a presentarnos comparada la cantidad de progresos materiales con la de progresos intelectuales, y cuando de la probable superioridad de aquellos y del estudio del carácter nacional en este momento de la vida chilena, puede deducirse que el desarrollo predominante de los elementos materiales de bienestar determina una crisis que nadie se explica, que pocos quieren curar, que todos pueden comprobar en el aislamiento del individuo en su propio bien, en el aislamiento de la nación en su propia vida.

LA PATRIA VALPARAÍSO, JULIO 13 DE 1872

ECOS DEL DÍA.

 

Nos complace tanto la idea de ver establecido el derecho de las minorías a la participación del poder legislativo, que, creyendo hacer más por ella con el auxilio de autoridades reconocidas que con nuestro propio esfuerzo, traduciríamos del Times y de La Revue Contemporaine los escritos y los discursos consagrados a esa materia, antes que volver a tratarla por nuestra cuenta; pero no tenemos a mano la colección del diario inglés ni de la Revista francesa, y continuaremos pensando por nosotros mismos, ya que es conveniente y necesario que insistamos en el tema.
El derecho de las minorías está ad absurdum demostrado por la historia de todas las ideas: la idea cristiana estuvo en minoría, y no pudieron sofocarla tres siglos de mayoría pagana: la idea de la esferoidez de la tierra estaba en minoría en la Academia de Salamanca que escarneció a Colón, y triunfó contra aquella mayoría: la idea republicana ha estado/y está en minoría en casi toda Europa, y ha producido todasrrevoluciones europeas de este siglo. Hubiera sido absurdo que, siendo irracional, antihumana y virtualmente trastornadora cada una de esas ideas, se elevaran de unos cuantos sectarios en minoría a ser mayoría en la conciencia, en la razón y en la organización de sociedades posteriores; se han elevado a mayoría, luego contenían elementos de razón, de justicia y de derecho, la justicia y la razón que contenían ¿se hubieran retardado tanto el triunfo de ella si el beneficio que de ellas ha reportado la Humanidad?
La democracia es el gobierno de todos, y el gobierno de todos es el único gobierno de paz y de progreso, “porque siendo el único racional, es el único gobierno de libertad y de derecho. Si, admitido el principio, no se lleva a sus consecuencias lógicas, y si para aceptar las consecuencias no se adoptan los medios necesarios, la democracia, que existirá pro formula, no existirá de hecho. Cuando hace poco tiempo el cantón de Zurich (en 1863) instituía en la reforma de su constitución el voto ad referendum, por medio del cual el régimen representativo queda bajo la vigilancia directa y continua del pueblo; cuando los publicistas norteamericanos y tres o cuatro europeos sostienen el sufragio de la mujer y el derecho de las minorías a la representación de sus ideas, la idea democrática que es subsidiaria de la republicana en Suiza y Norte- América, que es anterior en Inglaterra y en el resto de Europa a la forma republicana, no intenta otra cosa que desarrollar lógicamente sus premisas, y nadie tiene el derecho de espantarse de las consecuencias, porque no hay estabilidad ni orden verdadero ni verdadero principio de conservación social, sino cuando se han cumplido las condiciones lógicas del principio en que el Estado está basado.

LA PATRIA. VALPARAÍSO, JUNIO 22 DE 1872

ECOS DEL DÍA

 

Tememos que el silencio de la prensa contribuya a adormecer el digno sentimiento que produjo el proyecto de ley para abolir la pena de asotes, y volvemos hoy a vencer la repugnancia que nos produce y es necesario que produzca un asunto de suyo tan repulsivo, que coloraría la frente del más menguado de los hombres, si educado en el respeto de la dignidad humana, la viera de pronto herida mortalmente por una ley.
Por un acaso afortunado, que parece un acuerdo tácito de los órganos de la opinión pública, todos han vuelto, uno tras otro, a insistir en la necesidad de convertir en ley el poryecto, precisamente por haber el ligero debate que ocasionó, hecho temer a la opinión y a sus representantes de la prensa, que el propósito, deseo y vivo anhelo del país, duerme el pesado sueño de los aplazamientos. Mucho estimamos el tranquilo paso de los hombres de razón, por más que sepamos que frecuentemente es obra imperiosa de razón el ir de prisa; mucho consideramos a los fríos de juicio, por más que’no veamos oposición entre la frialdad necesaria de los juicios y el calor con que debe animarlos un sentimiento humano; mas para estimar y considerar las observaciones que han aplazado la discusión del proyecto de ley contra la pena de azotes, sería necesario que se nos probasen dos cosas: la que la pena, inicua por ser desproporcionada, (que no puede haber proporción entre una culpa cualquiera y el castigo que vulnera, lastima y lacera para siempre la dignidad del culpable es necesaria) 2a que es necesario discutir el código militar y arrancar de él la pena de palos, para salvar al país de la vergüenza inútil que le impone la subsistencia de los azotes. Siendo imposible que prueben lo primero los que apelaron a la distinción de los azotes como tormento y como castigo, condenando el tormento como un crimen, considerando el castigo como ley; siendo imposible que se demuestre la necesidad de esperar a hacer el bien por entero para hacer el bien que es posible realizar, inmediatamente, es imposible también que nosotros aceptemos como más digno del prudente, mucho más digno del cauto es aprovechar una ocasión que permita salvar el porvenir de una responsibilidad ante la civilización.
Sociedades jóvenes como son las aun próximas a la barbarie colonial, quizás de ningún esfuerzo público y privado, de gobernantes y gobernados necesitan tanto, como de aquellos que tienden a desligarlos por completo de las bárbaras tradiciones de que no son responsables.
Desligarlas de esas tradicones no es solamente civilizarlas, es también continuar emancipándolas. Los correos de Sud y Norte que en la mañana de ayer y en la de oy nos han ligado, traen noticias importantes del Brasil y del Perú: acaso favorables las del imperio; desfavorables las de la república vecina y hermana.
En el Brasil, su emperador ha disuelto la Cámara de diputados, y aun cuando esa disolución inesperada no ha sido seguida de la retirada del gabinete conservador, es de esperar que la opinión del país, llevando al parlamento los elementos que imponían en la cámara disuelta la idea liberal, obliguen al protector perpetuo del Brasil a llamar a otros hombres del Consejo.
Los que forman hoy, autores de los tratados con el Paraguay, inspiradores de la diplomacia sinuosa de Cojejipe, partidarios ostensibles de la guerra con la República Argentina, no tenían una mayoría muy segura en la cámara, compuesta de elementos liberales y enemiga, por lo tanto, de un rompimiento con el gabinete de Buenos Aires.
Por qué se ha disuelto la Cámara si era más fácil disolver el gabinete, no es cosa tan clara ni aun para los mismos diarios argentinos, de quienes tomamos estas noticias, que podamos explicarlas. Si el jefe de aquella nación es o no partidario de la guerra, siendo contrario a ella el pueblo del Brasil, y ha empezado una lucha latente entre el gobernante y el gobernado, tampoco podemos afirmarlo. Lo único que parece ahora es que la disolución de la Cámara obligará a una política más clara, cuando se haya reunido el Parlamento, y como suponemos que entonces se despejaran las nieblas, que hoy cubren las intenciones del Brasil, por eso hemos dicho que es favorable la noticia capital que de allí viene.
La que viene del Perú es absolutamente contraria, impide al orden y a la libertad de aquel infelicísimo país. Un abstracto del gobierno había cerrado. El Nacional, diario realmente popular y que exponía el sentimiento, cuando no al pensamiento de los peruanos. Los editores del diario siguieron un juicio de despojo contra el gobierno, y la Corte Suprema les dio razón contra el poder ejecutivo. Viose este obligado a devolver la imprenta, y accedió al sentimiento general que pedía la reaparición de El Nacional . Había reaparecido, y al día siguiente de reaparecer, han vuelto a perseguirlo, cerrando la imprenta, prendiendo a su redactor principal, a un amigo de la redacción, y buscando para prender a encarcelar del Director del diario, que es también diputado y secretario de la Comisión permanente del Congreso. Además del Nacional, han suspendido con igual violencia al Centinela.
Nacional, Centinela y Comercio, los tres diarios representaban en Lima la opinión favoraibe a la candidatura Pardo. Próximo como está el último momento de las elecciones, es inútil hacer resaltar las intenciones del gobierno. Torpe gobierno, que ^ desperdiciando la ocasión más propicia que ha tenido la libertad tranquila en el Perú, no ha tenido el instinto necesario para ver que, asociándose al movimiento de la opinión del país, se hubiera hecho perdonar sus graves ñatas y hubiera dado a la historia de su patria un precedente honrado!

LA PATRIA. VALPARAÍSO, AGOSTO 22 DE 1872.

ECOS DEL DÍA.

 

El Intendente de Santiago ha propuesto a la Municipalidad un proyecto de acuerdo, concebido en estos términos: “Desde el 18 de setiembre próximo, queda abolida en la capital de la República el infame destino de verdugo.” Muy calorosos parabienes. El verdugo, instrumento de suplicios, no desaparece hasta que desaparezcan los suplicios, es verdad; pero la dificultad de encontrar instrumentos de suplicio ¿no concluirá por hacer inaplicables las leyes que los mantienen? y cuando la costumbre, adelantándose a la ley y aleccionándola, haya hecho imposible la aplicación de penas bárbaras ¿no habrá necesidad de abolir la ley que las ordena? Abolida la ley ¿no mejorarán las costumbres que la produjeron? Si no mejoran las costumbres ¿no tendrá necesidad de buscar en una penalidad más racional, más eficaz y más humana la bárbara garantía de que se priva?
Acostumbrados a no tener por utópico sino lo que es bueno, ignoramos que también hay utopía en lo perverso, y que esa utopía, resultante de experiencias depravadas, de ideas incompletas, de razonamientos inconclusos, de contrastes repugnantes entre la barbarie y la civilización, fruto de las perversiones de la razón, del sentimiento y de la conciencia individual y colectiva, es la que quiere, sin saber que la quiere, mantener en la barbarie, en las constumbres de la barbarie, en los errores de la barbarie, en la inhumanidad de la barbarie, a sociedades que de ella se emancipan. El espíritu conservador, que, ignorante de los fines de la sociedad e ignorante de sí mismo, se cree triunfante cuando opone al mal que reconoce la ineficacia del bien que debe sustituirlo, o que, monopolizando la actividad social, cree que la sociedad no hará por sí misma lo que él no le de ya dispuesto para el uso, ese espíritu conservador en utopía mala. Y sin embargo, es el espíritu de todas las sociedades, de casi todos los sitemas políticos, religiosos o sociales, de todos los partidos militantes en casi todas las naciones de la tierra.
Desde Beccaria hasta Owen, todos los criminalisas, los sociólogos, los políticos y los socialistas que han estudiado el derecho de penar, y lo han estudiado en la realidad del ser humano y en la realidad de la historia han afirmado dos verdades: que el hombre es bueno; que el hombre es perfectible, de donde han ‘ deducido tres aforismos fundamentales: el crimen es una enfermedad, crónica o fulminante, del espíritu: es ineficaz toda pena que no mejore el criminal: el derecho social de penar está limitado por el derecho individual social de mejorarse. Cuanto más se ahondan esas verdades, más radiante es la luz que de ellas brota, cuanto más se las contrasta con la penalidad histórica, más horrenda es la barbarie que de ésta se deriva: cuanto más se concibe una sociedad que castiga el crimen mejorando al criminal, más fuerte es la sociedad que se concibe: cuanto más se conoce la ineficacia de las penas que supriman una vida, una actividad, una aptitud, o las infaman, más se conoce la debilidad de la sociedad que necesita vengarse para sentirse segura; y no obstante, la utopía perversa continúa imperando, y uno entre ciento existirá, si existe uno, que al anuciarle la abolición de los suplicios y de los intrumentos de suplicio, no se sienta repentinamente poseído del espíritu conservador que cree conservarlo todo cuando conserva todo lo que debiera destruir.
Nosotros tenemos del espíritu conservador de las sociedades una idea más noble, más digna y más humana y creemos sentirlo mejor, aplaudiendo calorosamente la abolición del verdugo en Santiago, que esperando los tiempos imposibles en que una humanidad, que ya no sería humanidad, haga imposible el crimen. Pluguiera al cielo que también pudiera el Intendente, por acuerdo de la Muncipalidad, decretar la abolición de la pena de muerte, de los azontes y los palos.

 

 

LA PATRIA VALPARAÍSO, AGOSTO 8 DE 1872.

ECOS DEL DÍA.

 

 

Respiramos. La reforma electoral ha sido, con leves modificaciones, aceptada por la Cámara de diputados. Es un acontecimiento que, cuando el senado lo confirme con su voto, determinará un nuevo período político. Decidirse por la reforma electoral equivaldrá a decidirse por la sinceridad del gobierno representativo.
No hay gobierno representativo sino en tanto que los intereses generales, nacionales, colectivos, preponderan sobre los intereses de partido. Entonces, representado el pueblo en todas o en casi todas las opiniones políticas, religiosas o económicas que lo dividen, puede obtener el triunfo la más poderosa, imponiéndola directamente en el poAer qecvyúvo o impoménáoVea, indirectamente, y por medio del legislativo, al poder ejecutivo.
Para conseguirlo, es necesario facilitar el acceso a todas las opiniones a su campo de batalla, la Representación nacional: y para que lleguen hasta ella, son necesarias la universalidad, o cuando menos, la proporcionalidad del sufragio; la igualdad de los partidos y las opiniones ante los encargados de calificar al elector y la inviolabilidad del voto.
Estas tres condiciones esenciales ha tratado de asegurar la reforma, por medio del voto acumulativo, de la constitución de las mesas calificadoras, de las mesas receptoras y del voto semi- secreto.
Si lo han conseguido o no, lo dirá la experiencia. Que es común el deseo de conseguirlo, dicho está por el curso del proyecto en la Cámara de diputados, por la rápida discusión de él y por su aprobación sin grandes dificultades.
Esto ha tenido que suceder por una de estas dos causas: o por ser efectivamente sincero el deseo que los partidos tienen de entrar en un orden más vasto y más armónico, o porque el poder ejecutivo, poniéndose por encima de las aspiraciones restrictivas de algunos hombres o círculos o partidos, y deseando crear una situación menos efímera que la resultante del triunfo exclusivo de una opinión, ha influido en el ánimo de los que representan las opiniones menos expansivas.
En el primer caso, la reforma electoral convertida en ley, determina un verdadero progreso en los partidos, y crea ipso jure una situación completamente nueva. En el segundo caso, la acción directa del ejecutvio en favor de una política basada en ideas y no en influencias, crea ipso fació una situación distinta de la en que han estado hasta ahora los partidos, puesto que ha consentido en dar grarantías más eficaces que pudieran ser todas las buenas intenciones del poder. Como progreso, la reforma electoral es un bien: como concesión, es un beneficio. Considérela de uno u otro modo, el senado la aprobará. Apruébala y habrá contribuido al paso que dan en la reforma el orden resultante de la libertad, la libertad resultante del derecho.

 

 

<< Previous 

Log in with your credentials

Forgot your details?

Log in with your credentials

Forgot your details?